toggle menu

Opinión


30 Abril, 2018.

Días de infamia

Hechos indignantes, casi surrealistas, de la coyuntura política y social

Germán Jiménez Borra

| Columnista invitado

Esta semana hemos sido testigos de hechos casi surrealistas en la coyuntura política y social del país, los que evidencian que la bonanza económica vivida en los últimos años no ha servido para modernizar el Estado ni promulgar leyes efectivas y concretas a favor de los más vulnerables. Veamos:

1.- El 20 de abril Olivia Arévalo Lomas, líder shipibo-konibo y conocida defensora de los derechos amazónicos, fue asesinada en la comunidad Victoria García de la región Ucayali. Al día siguiente, Sebastian Woodroffe –supuesto autor del crimen– fue atrapado, ajusticiado y ahorcado por personas de la misma comunidad. Y todo porque el Ministerio Público y el Poder Judicial son instituciones inoperantes y desconocidas para estos pobladores, que prefieren su propia justicia en un territorio que parece ser de nadie.

2.- Carlos Hualpa Vacas estaba enamorado de Eyvi Agreda Marchena, pero como ella no le hacía caso decidió seguirla y quemarla viva en un bus de transporte público. “Solo quería echarle en la cara, pero el bus se movió”, fue la increíble explicación del vil agresor. Su abogado le aconsejó acogerse a la terminación anticipada para que le den la pena mínima al delito imputado mientras Eyvi, con el 60% de su cuerpo quemado, sigue luchando por su vida.

3.- Nadine y Ollanta querían irse. Ella consiguió un “trabajo” en la FAO; le otorgó poder a una prima para que pudiera salir del país con sus hijas; y en las redes sociales mostraba su constante victimización para lograr asilo político en algún Estado amigo. Todos indicios suficientes de rehuir a su proceso penal y generar un peligro de fuga; a ello se debió la prisión preventiva de 18 meses que se le estaba aplicando. Pero una vez más este Tribunal Constitucional comprobadamente prevaricador –y cuyos integrantes fueron nombrados en el gobierno de Humala– ordenó por mayoría la liberación de la ex pareja presidencial, dejando un precedente nefasto para la justicia.

Los políticos así como los funcionarios públicos y privados vinculados a Odebrecht deben estar celebrando tremenda hazaña de nuestros magistrados.

Y mientras el desconcierto nos invade, los terroristas Osmán Morote y Margot Liendo disfrutan de un arresto domiciliario después de haber dejado a su paso una estela de terror y muerte. No se vislumbra una luz al final del túnel: estamos viviendo días aciagos, días de infamia.


Etiquetas: , , , , , , , , , ,