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Opinión


4 Junio, 2016.

Democracia locuta, causa finita

Mañana sabremos, por fin, quién planteó mejor el juego y quién regirá nuestros destinos.

Renzo Ibáñez

| Columnista invitado

Uno de los temas que más ha llamado la atención en este último tramo de la campaña ha sido la cercanía de PPK con los grupos antifujimoristas y su consecuente relación con la famosísima marcha #KeikoNoVa versión II. Para muchos, ello determinará el triunfo o pérdida del candidato.

Sin embargo, habría que precisar la tarea de todo político en contienda electoral: ganar las elecciones. Aquella, evidentemente se sostiene en una estrategia cuyo objetivo es la acumulación de votos. La organización, información, programa y demás insumos que intervienen en el proceso son distribuidos e integrados exclusivamente por el candidato y su equipo. Hacer todo ello de manera efectiva es de su entera responsabilidad.

Por eso, los ciudadanos y grupos organizados que no conciben a Keiko en el poder, los personajes ligados o pertenecientes a las izquierdas y demás especies que se adhirieron calculada o espontáneamente al planteamiento de Peruanos Por el Kambio en esta segunda vuelta no pueden ser responsables de la derrota o simples tributarios del triunfo de Pedro Pablo. Era lógico que quien esté al frente del antifujimorismo “salga beneficiado” con el apoyo automático de estos sectores.

Son lógicas, entonces, adhesiones como las de Daniel Urresti, Lourdes Flores, Susana Villarán, Julio Arbizu, Verónika Mendoza, Popy Olivera y hasta de la propia Nadine, como las adhesiones a Fujimori por parte de Javier Velásquez Quesquén, Barba Caballero, Rafael Rey, Castañeda Lossioo el mismísimo Cardenal Cipriani. Son juntas que no sorprenden.

Así mismo, parte de la sociedad civil organizada, los grupos políticos interesados y los ciudadanos que libremente asistieron a la marcha tenían una sola agenda, su propósito era protestar ante la posible llegada al poder de Keiko Fujimori. No tienen porqué tener una organicidad estratégica. Salir era su deber y levantar sus banderas su legítimo derecho en el momento que les diera la regalada gana. Ellos no están en campaña, tienen “su propia campaña”.

Además, pensar que fueron arreados por la pareja presidencial o que representan la capacidad de movilización de un sector específico de las izquierdas peruanas es realmente un despropósito. Resulta absurdo y torpe adjudicarles un poder del que carecen absolutamente. Me parece saludable que la sociedad haga lo suyo, Michael Walzer, filósofo contemporáneo, decía: “Solo un estado democrático puede crear una sociedad civil democrática, solo una sociedad civil democrática puede mantener la democracia en un estado”. Depende de los políticos recoger o desestimar sus demandas.

El resultado de esta segunda vuelta será producto, principalmente, de la toma de decisiones por parte de los respectivos equipos de campaña. En ese sentido, Keiko giró sobre su propio eje cosechando el trabajo político de 5 años, estableció polémicas alianzas efectistas, protestó contra el consenso político y el actual estado de las cosas con medidas populistas y tuvo una performance retórica que le permitió mostrarse enérgica y juvenil. Por su lado, PPK expuso su propuesta con nivel técnico, exhibiendo alfiles que le proporcionaban solvencia en la administración de la cosa pública y estableció cercanías con los grupos antifujimoristas y foto-alianzas estratégicas con partidos que podrían darle alguna solidez orgánica.

Finalmente, desde mi punto de vista, Keiko hizo lo que le tocaba hacer; aprovechó cada momento y sin titubeos pragmatizó su discurso, no sin antes ceñirse a una estrategia, evidenciando un toque más profesional a nivel de campaña que su contrincante no pudo exhibir. PPK perdió la gran oportunidad de ponerse por encima del bien y del mal; no era necesaria tanta cercanía con los sectores antifujimoristas, ni ponerse un disfraz tan chico que lo terminara apretando al punto de la asfixia. Esos sectores estaban acorralados, no tenían dónde ir, debió seguir con su perfil de estadista experimentado, incluso con poses de “sensei”. La pudo haber tenido más fácil.

El 5 de junio sabremos, por fin, quién planteó mejor el juego y quién regirá nuestros destinos. Asumamos los resultados con responsabilidad: democracia locuta, causa finita.   


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