toggle menu

Opinión


15 Mayo, 2016.

De políticos y técnicos

Resulta más importante escuchar de los propios candidatos cuál es el proyecto de país que pretenden empujar desde el gobierno.

Renzo Ibáñez

| Columnista invitado

Max Weber introdujo el concepto de “racionalidad” para describir una nueva actitud del Estado, la cual contrastaba con otros esquemas y modelos de menor desarrollo, más ideologizados y menos técnicos. Luego, Jürgen Habermas (a tono con Marcuse) advirtió que en la medida de que las sociedades se iban complejizando y desarrollando industrialmente, esta “racionalidad”, ciencia o técnica, se traducía también en elementos ideológicos para legitimar el orden capitalista establecido. Ya no era un instrumento de crítica sino la normalización de un sistema de dominación.

Desde entonces, se ha puesto de moda que las lógicas políticas se sometan a las lógicas técnicas y que cualquier desafío a los sentidos comunes del sistema sea castigado con la indiferencia, con la burla o con el señalamiento. En nuestros días, por ejemplo, el crecimiento económico, el libre comercio y la flexibilización laboral son pilares inquebrantables, incuestionables y muy afianzados en todas las dimensiones de la sociedad, especialmente en el Estado, donde los llamados técnicos tienen en muchas ocasiones el poder absoluto. Paradójico que una sociedad cada vez más diversa tenga a disposición un margen muy estrecho para pensar los problemas del Estado y de la sociedad.

Este quinquenio ha sido dirigido por politiqueros y técnicos, y la política ha brillado por su ausencia. En general el gobierno de Ollanta Humala y en particular el proceso que significó la imposición de la Ley Pulpín, por ejemplo, han sido muestras de lo pernicioso que resulta dejar las cosas en manos de aquellos. No es para menos: los técnicos solo toman en cuenta la hoja del árbol que les toca administrar mientras que el político se supone que tiene la perspectiva del bosque entero, pues manejar un país tiene más implicancias que un cálculo matemático o que la limpia redacción de un texto.

Por ello, a pocos días del debate, no esperemos líneas detalladas de lo escrito por sus expertos; resulta más importante escuchar de los propios candidatos cuál es el proyecto de país que pretenden empujar desde el gobierno, cuál es el horizonte que quieren construir y con qué disposición van a enfrentar los problemas pendientes de resolver… que pocos no son. La gente espera cambios: el Perú necesita ver discusión, debate de políticos y no solo a técnicos —amos del “statu quo”— conversando.


Etiquetas: , , , , , , , ,