toggle menu

Opinión


2 Mayo, 2018.

De corderos a depredadores

¿Se puede cambiar la política sin cambiar a los políticos? ¿O quizás también los políticos nuevos, de alma limpia, están condenados a convertirse en seres sin misericordia y sin valores, en saqueadores que procuran rodearse de privilegios que no merecen ni son parte del cargo?

Parafraseando a Lavoisier, los políticos no se crean ni se destruyen, solo se transforman… pero en depredadores. En tiempos de campaña se portan como mansos corderitos para, una vez en el poder, terminar convirtiéndose en imparables aves de rapiña. Algunas reflexiones:

1.- Martín Vizcarra le ha pedido a los peruanos elegir bien a sus autoridades: que escojan alcaldes y gobernadores HONESTOS, para acompañarlo en su promesa de hacer de este el Gobierno de las Regiones y para trabajar conjuntamente con el Ejecutivo en la descentralización. Sin embargo, señor presidente, usted nos pide una misión casi imposible.

2.- Existen 3349 casos de corrupción en los gobiernos regionales y 14 de 25 gobernadores cuestionados por la justicia, ya sea cumpliendo carcelería efectiva, con proceso judicial en curso o en investigación. Un Poder Judicial lento e incompetente, por ejemplo, hasta la fecha no ha dictado sentencia en el juicio que se le sigue a Gregorio Santos, quien sigue publicitándose como candidato presidencial (con un nada desdeñable 12% de aprobación).

Hace unos días fue detenido –en plena flagrancia– el alcalde de Vilcashuamán, Roger Ochoa Cárdenas, cuando recibía una presunta coima en las propias instalaciones de la municipalidad. ¡Y es que ya perdieron todo recato!

Evidentemente se solicitará prisión preventiva. Las resoluciones del juez Richard Concepción Carhuancho no han sido en vano. Han hecho escuela, trazado el provocativo camino de la figuración y del facilismo a pesar de la reciente sentencia del Tribunal Constitucional, (que, como todos sabemos, tiene nombre propio) y aun cuando la sobrepoblación penitenciaria es de escándalo. Igual, Ochoa Cárdenas se irá adentro, transcurrirá la prisión preventiva sin que el proceso se mueva un milímetro, prorrogarán esta nueve meses adicionales y será liberado sin novedad por exceso de carcelería provisional. Es la historia de la administración de justicia en el Perú: más del 50% de los internos no tienen clara su situación jurídica.

¿Cuántos otros casos de malos manejos, pagos y sobornos existirán y que no han sido descubiertos, ya sea porque lo planificaron mejor, por pura suerte o por contar con mejores padrinos?

3.- Hay tanta corrupción en las regiones y jurisdicciones municipales que, salvo que sea una suerte de continuidad solapada, el candidato electo estará en la obligación de hacer una auditoría. Muchos se pasarán todo el plazo de su mandato tratando de desbaratar las mafias o de reemplazarlas. Otros cederán ante la imposibilidad: si no puedes con tu enemigo, únete.

Una administración transparente y con alto cumplimiento presupuestal es cosa de sueño, pero aun así no los debería distraer de continuar con las obras en curso ni llevarlos a anteponer sus ofrecimientos electorales a la buena marcha de la gestión. ¡Meras entelequias! Como saben que no hay tiempo y dinero para todo, henchidos de vanidad priorizarán sus planes de campaña, así dejen truncos proyectos más importantes para su jurisdicción.

David Owen, exministro de Sanidad y de Relaciones Exteriores en el Reino Unido, investigó el cerebro humano durante siete largos años y desarrolló una tesis denominada Síndrome de Hybris, referido a un desorden de la personalidad cuyos síntomas serían el aislamiento, el déficit de atención y la incapacidad para escuchar a gente cercana o experta. En su libro In Sickness or in Power, destaca que el dominio del poder ocasiona cambios en el estado mental y conduce a una conducta arrogante, por lo que las categorías de enfermedades mentales en el mundo deberían redefinirse y acoger un nuevo “síndrome de la arrogancia”. Según Owen, la inmensa mayoría de políticos actuales están enfermos y casi la totalidad quedan así después de una permanencia larga en los espacios de poder.

Vale decir: los políticos nuevos, de alma limpia, también están condenados a convertirse en seres sin misericordia y sin valores, en saqueadores que procuran rodearse de privilegios que no merecen ni son parte del cargo. ¿Quién se iba a imaginar que doña Nadine, con sus blue jeans gastados y su pelo sin cepillar, iba resultar una arpía aspiracional que solo llevaría en los ojos el símbolo de dólar y vestiría haute couture? ¿Quién?

Por ello la gran pregunta es: ¿se puede cambiar la política sin cambiar a los políticos? O mejor: ¿cómo se cambia a los políticos”. Parecería que nuestro querido presidente tiene la capacidad de identificar a los honestos. Pidámosle, entonces, que comparta con el pueblo tan excelsa sabiduría.

 

 


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,