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Opinión


8 Marzo, 2018.

De Barata a Beretta

En una ciudad donde los crímenes están a la orden del día, nuestras bienaventuradas autoridades (al no hallar nada incriminatorio relacionado con lo declarado por Barata) no tuvieron mejor idea que detener a Yoshiyama, acusándolo de tenencia ilegal de una pequeña pistola inoperativa desde hace veinte años.

“Más allá de la incomodidad y sensación de ser vulnerado en mi intimidad sin justificación válida alguna, yo estoy tranquilo. Me apena todo lo que está pasando porque veo un descontrol muy peligroso.

Ayer se presentaron en mi casa catorce personas. Cinco de la fiscalía y nueve policías entre oficiales y subalternos. Una sola mujer. Revisaron exhaustivamente cada rincón incluyendo las cosas personales, sin dejar de lado los cajones con ropa interior de mi esposa y de mi hija de catorce años. Laptops, tablets, libros uno por uno, cuadernos escolares, diarios personales, fotos, etc., todo sin excepción. Un abuso evidente, aunque debo reconocer que todo con buenas formas y un trato educado.

Durante el proceso se me advirtió varias veces que se trataba de una diligencia reservada. Grande fue mi sorpresa cuando menos de media hora después ya la información estaba en la prensa. Datos precisos: copia de los documentos y actas que se levantaron y fotos y videos del interior de mi casa. Un abuso. Además, vergüenza y es inevitable pensar que alguien hizo un buen negocio.

Abrazo a todos y gracias nuevamente por su solidaridad”.

Este ha sido el testimonio, que circula por las redes y que se explica por sí solo, de Augusto Bedoya Camere ante el allanamiento de su casa. Y es que apenas habló Barata, no solo allanaron el hogar de Bedoya sino también el de Jaime Yoshiyama a quien detuvieron por posesión de una Beretta.

Sobre esto último es pertinente acotar que en una ciudad jaqueada por la inseguridad, donde los asaltos y crímenes están a la orden del día, nuestras bienaventuradas autoridades judiciales y policiales –al no hallar nada incriminatorio relacionado con lo declarado por el exhombre fuerte de Odebrecht– no tuvieron mejor idea que detener a Yoshiyama (de 74 años de edad), acusándolo de la tenencia ilegal de una pequeña pistola inoperativa hace veinte años (y que además fue mostrada y entregada por él mismo).

Y resulta pertinente citar al abogado experto en seguridad Dardo López-Dolz: “Si una persona entrega el arma a la policía, independientemente de que lo haga en la comisaría, en la calle o en su casa o vehículo allanada por motivo ajeno a la tenencia ni delito relacionado a ella, no está en flagrancia sino cumpliendo con la ley. Procede internar el arma en Sucamec y realizar las investigaciones para determinar si fue usada en un delito, lo que si daría lugar a un proceso. Lo que no procede en tal caso es la detención de la persona. La exégesis (aplicación) de la ley así lo ha determinado reiteradas veces”.

¡Seguramente Lima respiró -al menos por unas horas- renovados aires de tranquilidad luego de esta impactante incursión de nuestros fiscales y sabuesos, que pudieron neutralizar a un peligrosísimo delincuente seguramente presto a utilizar su arsenal de guerra para alguna fechoría! Ya puesto en libertad Yoshiyama, persiste  la sensación de inseguridad que nos agobia… y mientras tanto el ‘Camarada Artemio’ es absuelto por PJ en el caso de las emboscadas a policías y militares en el Alto Huallaga.


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