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Opinión


24 Octubre, 2018.

¿Cuidando el puesto desde las cenizas?

Los oficios de buena voluntad de cinco congresistas fujimoristas son su mejor forma de cuidar el puesto. No hay peor gestión que la que no se hace y, si por lo menos lograron generar empatía, van por buen camino.

Los más preocupados con las amenazas de cerrar el Congreso que han lanzado un envalentonado presidente Vizcarra y su inseparable premier Villanueva son los propios parlamentarios que se quedan sin “chamba”. El solo rumor les ha generado miedo y una suerte de desesperación. Saben que no podrán ir a la reelección (porque esa interpretación de promover la “alternancia en el poder” entre la cámara de Diputados y la de Senadores es un absoluto despropósito) y que aún les falta casi tres años para completar su periodo, dejando algún legado o siquiera recuperando su inversión.

Además, la mayoría llegó con su PIP (proyecto de inversión pública) bajo el brazo y, si aún no ha logrado por lo menos ponerlo en agenda, ciertamente hoy está más complicado que nunca. Deben sentir escalofríos ante las noticias de que la inversión pública no crecerá en el 2019, especialmente porque las autoridades subnacionales son todas de estreno.

En este “celestial” escenario, cinco congresistas de Fuerza Popular se reunieron con el presidente hace unos días –estoy segura de que en absoluta ignorancia de su líder Keiko Fujimori, quien estaba recluida y en tenso compás de espera– dizque para conversar sobre la gobernabilidad y los mejores intereses del país, además de tratar las leyes necesarias para sus respectivas regiones. Es natural la ansiedad que les hace tender puentes y buscar aliados aparentemente más consolidados: las promesas les queman y algo tienen que decir en esta semana de representación, ante la voceada debilidad y fractura de su partido

En mi opinión, los oficios de buena voluntad de este reducido grupo de fujimoristas son su mejor forma de cuidar el puesto. No hay peor gestión que la que no se hace y, si por lo menos lograron generar empatía, van por buen camino. Por otro lado, siempre había escuchado que Keiko Fujimori premiaba la lealtad antes que cualquier otra virtud, incluso por encima de la inteligencia o estrategia política. Precisamente por ello me sorprendió que Cecilia Chacón no fuera la elegida para reemplazar a Luz Salgado en la presidencia del Congreso. Se recompensó más bien a dos recién llegados, uno tras otro, lo cual a mis ojos sigue resultando inexplicable especialmente luego de la cuestionada estela dejada por Luis Galarreta.

Si la lideresa naranja no tenía una capacidad natural para conocer a las personas, esperemos que la “oportuna” licencia de Daniel Salaverry le haya dejado algún aprendizaje; y lo mismo en cuanto a la renuncia de Petrozzi. Le han dado donde más le duele.

Hay muchos que quieren ver una pronta sepultura de Fuerza Popular; yo confío en su inmortalidad. Vale decir, creo que cuál ave fénix será capaz de renacer de sus propias cenizas y salir fortalecida, con mayor sabiduría, de esta injusta y cuestionable persecución.


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