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Opinión


27 Enero, 2018.

Cucufatería interesada: ¡Al terruco, al terruco!

La lágrima de los siglos condensa penosa ante tanto tonto útil capaz de gritar apología con tal de salvar su dizque conciencia (o asegurar sueldo, ventas, audiencia polÍtica o hasta un toquecito del diablo mismo).

Efraín Trelles

| Columnista

El reciente incidente motivado por la representación de la incursión senderista en uno de nuestros pueblos, en celebradas tablas de Sarhua destinadas al MALI, desnuda todita nuestra pequeñez institucional y humana. Solo cabe un avemaría más por las discriminadas víctimas rurales del terrorismo y sus familias.

Las víctimas rurales del terror. ¿Por qué les seguimos dando la espalda? ¿Será que no son Tarata o Barrios Altos? ¿Será simplemente que no fueron víctimas capitalinas? ¿Será?

Dicen que nadie puede morir dos veces. A lo mejor. Pero sí está visto que somos capaces de matar una vez más a las víctimas rurales. Basta con negarle a sus sangres (que también son nuestras) el derecho a expresarse en plataformas  familiares (virtuales o de madera, lacayos del macartismo interesado) y en armonía con los usos de nuestros antepasados.

Por algo la cucufatería alude a uno de los peruanismos más celebrados que la gran Martha Hildebrandt haya descifrado. Peruanismo derivado de un santón de hace más de milenio y medio atrás, nacido al norte de África y muerto en Barcelona. Recién hace una década Cucufate fue sacado del santoral por haber sido en realidad más falso que una moneda de tres soles.

O los peruanos tenemos un don para habernos anticipado siglos a la Iglesia, al degradar el habla popular al santón, o vivimos rodeados de tanto hipócrita que estamos entrenados para distinguir la hipocresía. Hasta le hemos compuesto alguna vez una linda canción, creo.

Preocupa la cantidad de personas con seso y entendimiento que han salido al campo a gritar “¡el Lobo!” Eso es cucufatería. Y quizás racismo, no lo sé. Desprecio es con seguridad y eso basta para indignarse.

O sea que tú sí puedes ilustrar el bombazo de Tarata o puedes pasar la imágenes de  los terrucos y exhibirlos desfilando marcialmente en sus prisiones por ellos tomadas. Eso sí.

Pero yo que nunca tuve a Sendero como un elemento de noticiero porque lo sufrí de continuo y no en un distrito sino en todo el pueblo, el cual los terroristas tomaron antes de derramar sangre… ¿yo no tengo derecho a representar nada de eso en mis tablas?¿Ah? Manan chainata valinchu caraju…

Bien. Acá termina la especulación amadísimas y amadísimos. Despercudámonos de tanto sapo y tanto cucufato. Lo único seguro es que, adicionalmente, los batracios quiere quemar a una excelente profesional como Natalia Majluf, mujer fuerte del  MALI, argumentando que se ven proclamas terroristas. ¡Y después se rasgan las vestiduras cuando los espermatozoides del ayer llegan a vociferantes adultitos sin haber sabido nada, o verdaderamente muy poco, de la insania terrorista!


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