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Opinión


7 Febrero, 2018.

Cuatro poderosas razones por las que debemos agradecer que venga Maduro

Definitivamente la izquierda peruana no puede ocultar su corazoncito.

1- Porque de llegar a reunirse con Gregorio Santos, quedará patente para el ciudadano de a pie (ese que ve en cada esquina a un hermano venezolano forzado a emigrar por la dictadura de su país) el modelo político y económico que ansía para el Perú el exgobernador regional de Cajamarca. Después de haber afirmado que “es lindo Venezuela y su lucha indesmayable contra el imperialismo” (sic), ahora Goyo ha declarado entusiasmado:  “Buscaremos reunirnos con el presidente Nicolás Maduro, Evo Morales, y otros presidentes para conocer sobre sus procesos de cambio en América Latina y su posición respecto al imperialismo”. Utilizó, para variar, el discurso desfasado que lo caracteriza.

2- Porque aguardamos expectantes los argumentos que esgrimirán las congresistas Marisa Glave e Indira Huilca para justificar esta posible foto de su aliado —¿alguien duda, a pesar de sus negativas, de que se encuentran cocinando con Santos una alianza electoral? Recordemos que necesitan cualquier vientre de alquiler para sobrevivir políticamente— estrechando la mano del dictador venezolano. De hecho, ya andamos acostumbrados a oír sus evasivas a la hora de condenarlo. Veremos hasta dónde llega esta vez su creatividad .

3- Porque también queremos ver de qué manera se escabulle Verónika Mendoza de los medios o, en todo caso, cómo —de llegar a ser confrontada sobre el tema venezolano teniendo al mismísimo dictador en Lima— echa mano de enunciados del tipo “es hora de relanzar el proceso de transformación social”, “oposición golpista” o “[el régimen de Maduro] no es una dictadura porque no hubo golpe de Estado”.

Bueno, si ya dijo que Castro “devolvió la dignidad a su pueblo” cualquier cosa podemos esperar de su malabarismo verbal.

4- Porque ni siquiera Nicolás Maduro ha pisado Lima y ya el corazoncito de congresistas izquierdistas como Hernando Cevallos y Alberto Quintanilla empezó a latir con fuerza: presurosamente han sentado la postura del Frente Amplio y Nuevo Perú en contra de la moción que otros grupos congresales presentarían contra la llegada de quien hoy por hoy es el símbolo de la opresión y del atropello a sus propios compatriotas.

¿Alguien quiere más pruebas de que cuando se trata de derechos humanos a nuestra pintoresca izquierda le importa más los de unos que los de otros? Que venga Maduro y que los ponga en evidencia.


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