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¿Cuántos venezolanos más deberán morir para que Maduro abandone el Gobierno?

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Venezuela agoniza.



Al cierre de esta nota, según informan medios internacionales, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton, había asegurado que el ministro de Defensa de Venezuela, Vladímir Padrino, está en contra del presidente Nicolás Maduro y habría negociado con la oposición. De igual modo, habría exigido a Rusia no intervenir en Venezuela ante el levantamiento militar.

Venezuela agoniza, con alarmante rapidez, a pesar del esfuerzo de millones de personas para enfrentar la mayor catástrofe política y humanitaria de su historia: un esfuerzo por el cual han sido asesinados 400 ciudadanos a manos de la policía bolivariana. Cerca de mil se encuentran presos en mazmorras, donde los torturan y vejan, y millones han decidido autoexiliarse para escapar de ese infierno llamado “socialismo del siglo XXI”.

Esos hechos han venido ocurriendo con pleno conocimiento y absoluta indiferencia de la Corte Penal Internacional (CPI), organismo que desde hace diez años tiene archivadas 600 denuncias de asesinatos, torturas y encarcelamiento de opositores. Los burócratas de la CPI no movieron un dedo para enviar un equipo de fiscales a Venezuela, como requirieron los organismos humanitarios. Ni siquiera se han movilizado a pedido de los países del Grupo de Lima, que en una reciente declaración en Bogotá –del 25 de febrero– los exhortó a tomar “en consideración la grave situación humanitaria en Venezuela, la violencia criminal del régimen de Maduro en contra de la población civil y la denegación del acceso a la asistencia internacional, que constituyen un crimen de lesa humanidad”.

Asimismo, el Grupo de Lima denunció que el régimen chavista “está sometiendo intencionalmente a los venezolanos y a la población más vulnerable a una sistemática privación de alimentos y medicinas y de acceso a servicios básicos para asegurar su permanencia en el poder”.

El silencio de la CPI es, por tanto, sospechoso de complicidad o encubrimiento; un deplorable silencio que además constituye un desprecio a 14 cancillerías del hemisferio que mantienen con su dinero a esa institución desde que inició sus funciones el año 2002. A partir de esa fecha, anotamos, la CPI ha gastado más de mil quinientos millones de dólares en mantener oficinas y pagar sueldos a un presidente, dos vicepresidentes, 18 jueces y 800 empleados de 90 nacionalidades.

La actitud de la CPI es más sospechosa si recordamos que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, Mikel Moreno –autor de numerosos delitos– fue invitado a esa institución por su vigésimo aniversario, ceremonia en la que habló y se fotografió sonriente con la fiscal Fatou Bensouda, justamente quien está a cargo de investigarlo por crímenes de lesa humanidad. ¿Sospechoso, no ?

Mientras tanto, la tragedia la vemos todos los días, en vivo y en directo, por televisión y redes sociales: imágenes del éxodo de quienes cruzan la frontera hacia Colombia cargando niños y maletas para escapar del Gobierno chavista. Mirar el éxodo, terrible y patético, recuerda viejas filmaciones de la Segunda Guerra Mundial que registraron a desesperadas familias huyendo del nazismo o, más recientemente, a los registros de la migración por las matanzas en Siria e Irak. Son cuatro millones, sin embargo, que lograron salvarse en diversos países, cifra que según Naciones Unidas se incrementará a cinco millones para fin de año.

Algunos, sin embargo, no lograron su propósito. Así ocurrió el año pasado cuando doce balseros murieron sin alcanzar las costas de Curazao y dos más en Aruba. Este año fallecieron cuatro en un naufragio cerca de Curazao y hace una semana veintiuno se ahogaron antes de llegar a Trinidad Tobago.

Las preguntas que debemos hacernos, en consecuencia, son:

  1. ¿Cuántos venezolanos más deberán morir para que Maduro abandone el Gobierno?
  2. ¿Cuánto tiempo podrán resistir una tragedia agravada por falta de alimentos y medicinas, de luz y agua, mientras crece la inseguridad y el desempleo alcanza al 44% de la población?
  3. ¿Qué hacer para conseguir la libertad de mil presos políticos?

Esta situación se agrava si consideramos el último reporte del FMI, que señala que este año el PBI retrocederá 25% y la inflación superará los 10 millones, en un escenario donde el 90% de los venezolanos no cuentan con recursos para alimentarse, la expectativa de vida se ha recortado en 3.5 años, al mismo tiempo que 68% de la población ha perdido cerca de 12 kilos y 20 mil niños han muerto desde 2017 por malnutrición y falta de medicamentos.

Responsables de más muertes también serán la Corte Penal Internacional, el Gobierno cubano que todos estos años ha protegido a la dictadura a cambio de dinero, Rusia con su espíritu totalitario, entre otros.

Ahora expreso mi solidaridad con la oposición, con el presidente Guaidó y Leopoldo López, que se encuentran enfrentando en las calles a los tanques de la dictadura. No sé cuál será el desenlace, pero sí sé que están escribiendo una página de honor en la historia de la democracia latinoamericana. Que Dios los proteja.

Foto: El Comercio

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