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Opinión


19 Diciembre, 2017.

¿Cuántos tanques tiene el Congreso?

Allan Wagner, presidente de Transparencia, le baja el moño a Cateriano y desbarata el cuento del golpe de Estado contra Kuczynski y el orden constitucional.

La crisis moral de la presidencia de Pedro Pablo Kuczynski ha servido para que caigan las caretas y que todo el mundo sepa quién es quién en la lucha contra la corrupción y quién está con y contra la democracia.

A favor de la corrupción de la presidencia de PPK está el expremier del reo Ollanta Humala —investigado por recibir plata sucia de Odebrecht por más de 3 millones de dólares para su campaña electoral—, Pedro Cateriano. No es de extrañar entonces que el primer ministro de Nadine Heredia y su “luz verde” se haya convertido en el podrido adalid de la inmoralidad manifiesta de PPK. La “tesis” de Cateriano para defender la corrupción de Odebrecht y los lobbies de PPK desde el gobierno a través de Westfield Capital y First capital es que el Congreso está perpetrando un golpe de Estado al pedir la vacancia del presidente. Y, aunque todas las bancadas (excepto la de PPK) votaron a favor de dar inicio al procedimiento de vacancia, para Cateriano y todos los podridos a los que representa, el fujimorismo es el que quiere interrumpir el orden constitucional.

¿Cuántos tanques tiene el Congreso, “señor” Cateriano? ¿Cuántas divisiones a su mando para dar un golpe? ¿Cuántos generales, coroneles, comandantes nombra el Congreso? ¿Cuántos diplomáticos designa? ¿Cuántas bases están a sus órdenes? ¿Cuántos puertos y aeropuertos tiene bajo su égida para dar un golpe? ¿Cuántos medios de comunicación están sintonizados?

¿No es acaso el presidente lobista —que defiende el podrido Cateriano— el comandante supremo de las fuerzas armadas, el que asciende a militares y diplomáticos y que a sola orden puede entrar y salir de cualquier base militar? Aquí, “señor” Cateriano, el golpe de Estado lo quieren dar los podridos como usted.

En efecto, la miseria moral de Cateriano no tiene límites en su defensa de la corrupción de Odebrecht. Así, después de todas las mentiras y confesiones de parte que los peruanos hemos escuchado del presidente lobista, solo a Cateriano y a una gavilla de imbéciles se les puede ocurrir que Meche Aráoz vaya al Congreso a hacer cuestión de confianza sobre… ¡la inmoralidad de PPK! ¡Es decir! Hay que estar podrido hasta la médula para proponer un golpe de Estado contra la representación nacional en aras de que un inmoral siga en la presidencia porque a Cateriano no le gusta la composición del Congreso ni la lucha contra la corrupción.

Fracasado el “consejo” por estúpido, a Cateriano se le ha ocurrido otra de sus brillantes tinterilladas para defender la corrupción. Le pide al presidente lobista que apele a la OEA y pida la aplicación de la Carta Democrática ante el inminente “golpe de Estado” de un poder que no tiene mando ni comando sobre nadie y que está aplicando al milímetro la Constitución y el reglamento del Congreso. Y de inmediato le bajaron el moño a este aliado de la corrupción.

Alan Wagner, presidente de Transparencia —quien, por cierto, NO está de acuerdo con la vacancia de PPK— ha dicho hoy con todas sus letras que NO hay ningún indicio de golpe de Estado contra Kuczynski ni el orden constitucional.  Y ahí quedó Cateriano: desnudo en su inmoralidad, expuesto en su pequeñez intelectual y acompañado de todos los podridos que no quieren dejar el poder del que vienen medrando desde que Toledo (con PPK como ministro, presidente de Proinversión y dueño de Westfield Capital y empleado de First Capital) se embolsicó la coima de 20 millones de dólares de los corruptos de Odebrecht. ¡Mafiosos!


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