toggle menu

Opinión


20 Diciembre, 2017.

Corrupto bueno, corrupto malo

Definitivamente este gobierno necesita su propia autoreconstrucción con cambios.

Jorge Villena

| Columnista invitado

Una tarde de setiembre del año 2000, apareció en televisión nacional el video Kouri-Montesinos que mostraba al mundo los niveles de corrupción del gobierno fujimorista. Entonces surgió un movimiento político que enarboló las banderas de la moralidad y decencia: el bando de “los buenos”.

Durante los últimos años diecisiete años, vimos gobernar a los que se suponían eran los buenos —aquellos que enfrentaron la dictadura y la corrupción fujimontesinista— hasta que estalló el escándalo Lava Jato, quizá el más grande en la historia del continente americano. Lava Jato puso al descubierto una verdad irrefutable: los corruptos también estaban en el bando de los buenos.

Ahora el presidente Kuczynski enfrenta una moción de vacancia por haber mentido cuando respondió por escrito a las preguntas de la comisión investigadora del Congreso, para luego mentirle a todo el pueblo peruano en un mensaje a la nación en el que negó haber tenido vínculos con Odebrecht. Los documentos solo demuestran que estas operaciones tendrían como objetivo justificar pagos de la empresa, revestidas de legalidad bajo el rótulo de “consultorías”.

Pero claro, se trata de los corruptos buenos: a ellos hay que darles el beneficio de la duda y el debido proceso.

Resulta curioso que hace solo unos meses el mismo PPK y su bancada promovieran la salida del contralor Edgar Alarcón por haber realizado actividades económicas (compra y venta de automóviles) cuando la ley se lo impedía. Alarcón dijo que desconocía dichos negocios pero igual se fue… porque era de “los malos”.

Nuestra política se ha convertido en un cómic, en una historieta con villanos y superhéroes en la que la justicia se politiza y la política se judicializa: un lugar donde los hechos no se juzgan por su naturaleza, sino según sus autores. PPK debe renunciar al cargo y de esa forma reconocerse enteramente responsable de esta crisis: fue él quien hizo negocios con Odebrecht mientras ejercía como ministro y conducía procesos de licitaciones públicas en los que también participaba Odebrecht, un claro e ilegal conflicto de intereses. Todo esto en el contexto del  caso Lava Jato sobre el que aún falta mucho por revelar.

Debe renunciar porque su autoridad como presidente de la república ha sufrido un daño irreparable. En el eventual caso de que sobreviva a la vacancia, ante la población está completamente desautorizado cuando aún le faltan 79 largos meses de gobierno.

Debe renunciar para que rápidamente asuma Martín Vizcarra y rearme un equipo de gobierno, brindando garantías que desde el Ejecutivo no se blindará a ningún corrupto, que el Gobierno no entorpecerá ninguna investigación. Sobre todo, debe poner fin a este periodo de incertidumbre e inestabilidad, e

Definitivamente este gobierno necesita su propia autoreconstrucción con cambios. Si en verdad queremos salir de la profunda crisis moral que atraviesa nuestro país, deben caer todos los corruptos, sin excepción, los corruptos buenos y los malos.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,