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Opinión


22 Abril, 2015.

Con ustedes, Alan García

Comentarios con luminol a una entrevista sin sangre.

Renato Cisneros

| Columnista

El domingo pasado, el periodista de La República Emilio Camacho sometió a Alan García a una de las entrevistas más incómodas que el expresidente haya enfrentado en los últimos años (debe haber resultado más fácil para García conversar con Cateriano que con Camacho). Lo interesante es ver cómo de esa incomodidad nacieron respuestas desprovistas de la calculadora muñeca que él suele articular tan bien. 

Hubo dos highlights en la entrevista. El primero, cuando a propósito del tema Bagua se le pregunta a García “¿por qué se procedió a desalojar la Curva del Diablo sabiendo que se ponía en riesgo la vida de los policías de la estación de bombeo?” La respuesta de Alan es reveladora: “Ese es un tema que tienen que explicar los jefes policiales, mi amigo. El presidente de la República no está para explicar eso”.

“El presidente no está para explicar eso” ha dicho García. Ajá. Y uno, como lector y elector y ciudadano, se pregunta cuáles son, entonces, aquellas cosas que sí puede explicar un presidente. Nadie esperaba de su parte una respuesta técnica, ni siquiera precisa, pero quizá sí una menos indulgente consigo mismo, menos arrogante, más autocrítica, siquiera por estrategia. 

El segundo momento se da cuando, al revisar el asunto de los narcoindultos, el periodista pregunta: “¿Diría que su gobierno fue eficaz en la lucha contra el narcotráfico?”. Entonces aparece toda la labia pirotécnica de García en una sentencia: “Yo creo que se mantuvo los lineamientos para contener el flagelo”.

What?! Según los noticieros, las estadísticas y los reportes de la policía, en los últimos diez años el narcotráfico, el flagelo del que habla García, no ha dejado de crecer: hay cárteles en formación, sicarios por doquier, marcas pululando en las esquinas, narcos sueltos, asesinatos cruentos en la vía pública, ajustes de cuentas, etcétera, etcétera, etcétera.

¿Cuáles son aquellos lineamientos, señor García, quisiéramos saber? ¿Qué es exactamente lo que se ha frenado, nos podría indicar? Porque en estos días, en que el escándalo de Gerald Oropeza ha destapado un  impensado boquerón de enlaces políticos que apuntan a Alfonso Ugarte, lo que uno presiente más bien es que el gobierno de García Pérez, si algo no hizo bien, fue precisamente “contener” al “flagelo”. 

Hay respuestas de personajes que se diluyen y otras que permanecen en el imaginario colectivo. Estas de Alan pertenecen, sin duda, al segundo grupo. Por lo menos a abril de 2016 llegarán frescas. Y si no, no faltará quién las recuerde. 


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