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Con la chalina verde… hasta el cuello

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¿Qué espera la fiscalía para acusar penalmente a "Las Chalinas Verdes de Lima" y llevarlos a juicio?



La ex alcaldesa de Lima, Susana Villarán, confesó el fin de semana pasado que cuando fue autoridad recibió de las contratistas municipales Odebrecht y OAS millonarios aportes, que tuvieron como destino financiar la campaña del No a la Revocatoria.

Con absoluta desvergüenza, señaló que lo que hizo no constituye delito porque ella no se benefició con los millones de dólares que pidió y recibió, sino que fue para financiar una “causa justa” como la campaña del NO, cuyo fin era “salvar a Lima” de la corrupción (el chiste se cuenta solo).

Al margen de la estrategia legal de la exalcaldesa izquierdista, lo real es que –abusando de su posición de poder– le solicitó dinero a constructoras que tenían contratos vigentes con la Municipalidad de Lima y ello, según nuestro Código Penal, es corrupción y constituye delito. Y, sin perjuicio de lo anterior, la “causa justa” que señala Villarán no es otra que la plataforma política que estructuró para que ella se mantuviera en el poder; por ende, el dinero de Odebrecht y OAS sí fue para su beneficio directo (sin olvidar, por supuesto, a los regidores villaranistas).

Dicho lo anterior, queda claro que el panorama judicial de Villarán y de su entorno funcional y político no es para nada auspicioso, mucho menos ahora que se sabe que la hipótesis fiscal es que ella era la cabecilla de una organización criminal municipal que favoreció indebidamente a sus mecenas cariocas como contrapartida de los millones de dólares recibidos.

Para muestra un botón: la fiscalía sostiene que, entre otros secuaces, el exfuncionario Domingo Arzubialde Elorrieta fue parte de la estructura criminal que lideraba Villarán al interior de la Municipalidad de Lima. Arzubialde Elorrieta es quien, en febrero de 2013, en pleno proceso de revocatoria, suscribe una adenda para favorecer a OAS con la ampliación del plazo de la concesión del proyecto Línea Amarilla de 30 a 40 años (¿coincidencia?). Y Arzubialde Elorrieta acaba de ser sentenciado en primera instancia por el caso Línea Amarilla, pues para el Poder Judicial ha habido actos de corrupción que beneficiaron indebidamente a la concesionaria durante la gestión villaranista.

Según el Ministerio Público, dicho exfuncionario es parte de la estructura criminal liderada por la ex alcaldesa. Unamos los puntos:

  1. Arzubialde fue designado en un puesto estratégico y de confianza por Villarán.
  2. Durante la revocatoria, el funcionario firmó una adenda que favoreció a OAS y esta, a su vez, financió la campaña del NO.
  3. El Poder Judicial ha sentenciado que, a través de actos de corrupción, Arzubialde Elorrieta benefició a OAS en el caso Línea Amarilla. ¡¿Así o más claro?!

La fiscalía ha logrado una prisión preventiva de 18 meses. Algunos están felices, pero yo prefiero preguntar: ¿Qué espera la fiscalía para acusar penalmente a “Las Chalinas Verdes de Lima” y llevarlos a juicio?

P.D.: Era previsible el discurso del cogollo villaranista: ninguno sabía. Ninguno sospechaba. Todos son ingenuos. Claro, es preferible pasar por imbéciles antes que irse a la cana…

Foto: Trome

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