toggle menu

Opinión


1 Junio, 2018.

Colombia: por lo visto, nadie escarmienta en piel ajena

Gustavo Petro, un exterrorista con espíritu confiscatorio, ha pasado a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales colombianas.

Un exterrorista con espíritu confiscatorio ha pasado a la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de Colombia. Pocos parecen recordar su recorrido por el M19, y el perdón y con restitución de derechos políticos en 1990 que les permitió participar en las elecciones legislativas y municipales inmediatas.

Gustavo Petro ha sido senador de la república, sin mucho brillo, y alcalde de Bogotá. Hay quienes opinan que la ciudad sufrió más con su gestión edil que con su militancia guerrillera: la mayoría de sus ofrecimientos se quedó en el discurso y el Twitter. Ese 25% de votos obtenido en las urnas el domingo pasado se sustenta en los jóvenes que –como en el Perú– apenas han vivido y jamás confrontado el horror y miseria del terrorismo, prueba de que las personas no aprendemos en carne ajena. Es imposible creer que no perciban el padecimiento del casi millón de venezolanos que inundan Colombia, la mayoría ilegales, deambulando e intentando sobrevivir en un país que no puede hacer mucho por ellos. ¿Su presencia y carencias serán invisibles para esa ciudadanía que apoya a Gustavo Petro?

Lo paradójico es que hace pocos días Colombia anunció, con gran pompa, su ingreso a la OCDE –ese grupo de países ricos denominado Club de las Buenas Prácticas– que le significará un cheque al portador para incrementar la inversión extranjera. Empero, de ganar Petro parece que sería una entrada y despedida, pues rechaza las industrias extractivas a pesar de que el sector hidrocarburos es el gran motor de la economía colombiana. Copiando al inefable Humala, ha vendido el mismo falso y hereje dilema de “minería y petróleo o agua”. Niega las expropiaciones, pero habla de “exterminar” los latifundios; lucha por vencer la campaña del miedo que le tacha de “castrochavista”, pero su prédica se sustenta reformas estructurales de la economía y una muy peculiar distribución de la riqueza que seguramente solo favorecerá a su bolsillo y a sus allegados.

¿Todo lo anterior parece conocido, verdad? Evidentemente, Verónika Mendoza no hizo esperar su júbilo. Le extendió cálidas felicitaciones desde el Twitter. Imaginamos que estará apostando a ganador y luego pasarle el sombrero cuando le toque hacer campaña en 2021.

Preocupa el precedente y la reincidencia de nuestros vecinos; alarma más cuando tenemos un gobierno débil y timorato que ya está temblando por las paralizaciones en el Sur, la anunciada huelga de maestros o sus problemas al interior del Gabinete por el capricho de ciertos ministros como Christian Sánchez y la reforma del régimen laboral de la agroexportación.

“Aquellos que no tienen claro su puerto de destino, ningún viento les resulta favorable”. La famosa frase de Séneca encaja a la perfección con nuestro desconcertado país. La verdad, esperaba más firmeza de la dupla Vizcarra-Villanueva… pero la desilusión ya es amiga de la casa.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,