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Opinión


16 Noviembre, 2018.

Chinchero: ¿ahora sí, por fin, el paraíso?

Pareciera que finalmente el Ejecutivo se ha iluminado y va a construir este aeropuerto mediante un convenio de gobierno a gobierno (bajo el mismo exitoso sistema utilizado para los Panamericanos).

¿Qué será más fácil para los cusqueños? ¿Qué les construyan Chinchero o llevar una vida piadosa y libre de pecado para llegar al paraíso? Pregunta difícil, pues este aeropuerto parece inalcanzable… una suerte de viaje del niño Goyito en el que todos los eventos que ocurren en el Cuzco lo tienen como referencia.

Es momento de poner un PARE: los cusqueños no pueden estar sometidos a los intríngulis del Ejecutivo y a los cambios de fiscales, a los dilemas y demoras en la investigación. Todo eso tiene que ir por cuerda separada. Hay que blindar la obra y que el presidente cumpla su palabra: ¡Chinchero va!

Algunas reflexiones:

1- Desde la década de los ochenta, no existe candidato que no haya ofrecido Chinchero como el máximo logro para la ciudad. ¡Absolutamente comprensible! Cusco –ombligo del mundo según la lengua quechua– es una localidad espectacular con inmensa riqueza arqueológica, cuyo potencial no hemos sabido explotar. Y le mereció un importante caudal de votos a PPK.

Solo hablando de Machu Picchu: en 1980 llegaron 150 mil visitantes; 37 años más tarde, poco menos de 1 500 000. ¡No es nada! El Santuario tiene capacidad para acoger 5940 turistas por día; sin embargo, solo viene recibiendo 3300. El Taj Mahal es visitado por 40 mil personas diarias, con restricción de tres horas por estancia.

2- Si viajar es cada vez más fácil, ¿por qué no es un destino prioritario? La respuesta se cae de madura: dificultades de acceso, falta de una infraestructura especialmente dirigida al turista de ingresos medios e inapropiada DIFUSIÓN (a pesar de que Promperu se rasgue las vestiduras). Además, Cusco no solo es Machu Picchu; resulta indispensable que la experiencia en la ciudad y sus alrededores dure un número mayor de días. Ahí es donde se debe apuntar; incluso a que pueda ser un punto de partida para cualquier otro lugar del Perú. ¿Por qué autolimitarnos?

3- En fin, pareciera –aún no canto victoria– que finalmente el Ejecutivo se ha iluminado y va a construir este aeropuerto mediante un convenio de gobierno a gobierno (bajo el mismo exitoso sistema utilizado para los Panamericanos). Hay siete importantes países interesados y esta vez el proceso no debe detenerse. ¡No lo volvamos a politizar! Todos hablan con autoridad de Chinchero, pero nadie recuerda que es una deuda pendiente con el Cusco desde hace más de cuarenta años.

4- El aeropuerto debe estar acompañado de infraestructura que permita conectividad a los visitantes. Al mismo tiempo, debemos evitar que crezca con esa arquitectura chicha de edificios con lunas de espejo (pésima imitación de alguna ciudad desarrollada a la que solo han conocido por una mala foto). En ese escenario, sería excelente que se cree una Autoridad del Paisaje –propuesta sugerida por algunos destacados cuzqueños–, que tendría la indispensable labor de preservar el estilo de la ciudad y el reflejo de su historia; lo más valioso y lo que los turistas finalmente buscan.

Hay que impedir el crecimiento informal, aquel del maestrito de obra e improvisación.  Las autoridades deben ser muy estrictas en sancionarlo.

Señor alcalde electo del Cusco Víctor Boluarte, tiene una gran tarea por delante. Esperemos que no defraude.


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