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Opinión


5 Noviembre, 2017.

Centenario de una infamia

Lenin, Trotsky, Stalin y la Revolución Rusa: la masacre de Nicolás Románov y toda su familia *

Esta semana se cumplen cien años de la revolución rusa. Algunos ensalzan a Trotsky y a Lenin como los buenos del cuento, mientras señalan a Stalin como un carnicero. En realidad, todos fueron harina del mismo costal. Así se fundó la revolución rusa bajo las órdenes de esos tres:

  • “El 12 de julio, en la habitación N°3 del Hotel Amerika, Goloshchokin dijo al Presídium que Moscú había dado su aprobación a las ejecuciones”.
  • “La elección del momento se dejó en manos de los comisarios de los Urales, pues dependía de la seguridad de Ekaterinburgo”.
  • “‘El juicio’ era la palabra clave que designaba la ejecución”.
  • “Eres un hombre afortunado. Has sido escogido para ejecutarlos  y enterrarlos de tal forma que nadie pueda encontrar nunca sus cadáveres”.
  • “Esta noche tendremos que pegarles un tiro a todos”.
  • “Bueno, por fin vamos a irnos de este lugar”, dijo Nicky.
  • “Los Romanov estaban completamente tranquilos. No sospechaban nada”.
  • “Alejandra se sentó en una, y Nicolás ‘depositó suavemente a su hijo en la otra en medio de la habitación’, luego ‘se quedó de pie delante de él para hacerle escudo’. Botkin se colocó en pie detrás del muchacho, mientras que Tatiana, siempre firme, se puso directamente detrás de la silla de su madre, con Anastasia a su espalda. Olga y María se apoyaron en la pared del fondo”.
  • “¿Así que no van a llevarnos a ninguna parte?”, preguntó Botkin.
  • “¡Dios mío, Señor! ¡Oh, Dios mío! ¿Qué es esto?”, exclamó Nicolás.
  • “¡Oh, Dios mío! ¡No!”, se oyó repetir a un coro de voces.
  • “¿Qué? ¿Qué?”, balbuceó Nicolás.
  • “¡Esto!”. Yurovski sacó su pistola y disparó directamente a Nicolás en el pecho.
  • “‘Yo disparé a Nicolás y todos los demás también le dispararon”.
  • “Estremeciéndose a cada disparo, poniendo los ojos en blanco, Nicolás avanzó unos metros tambaleándose hasta que cayó al suelo”.
  • “Los disparos eran cada vez más caóticos […] las balas volaban por la habitación […] Una bala de uno de los integrantes del pelotón situado a mis espaldas pasó volando al lado de mi cabeza”.
  • “Alejandra se santiguó”.
  • “Mientras Alix tenía la mano levantada, Yermakov disparó su Máuser a quemarropa contra su cabeza, que quedó destrozada”.
  • “María salió corriendo hacia las dobles puertas situadas al fondo”
  • “Las nubes de humo y de yeso eran tan densas que Yurovski ordenó un alto al fuego”.
  • “Solo Nicolás, Alejandra y dos criados habían muerto”.
  • “Encontró a Botkin intentando levantarse. Apoyó el cañón de su Máuser contra la cabeza del doctor y apretó el gatillo”.
  • “Tras divisar a Alexéi paralizado de terror en su silla […] Yurovski y su lugarteniente, Nikulin, dispararon repetidamente contra aquel muchacho de trece años”.
  • “Cayó abatido, pero siguió gimiendo en el suelo”.
  • “Mientras Yermakov le asestaba frenéticos bayonetazos, el pobre Alexéi, chorreando sangre, seguía vivo”.
  • “Yurovski sacó su Colt […] y disparó al niño en la cabeza”.
  • Olga, Tatiana y Anastasia seguían ilesas, acurrucadas unas junto a otras, gritando sin parar. “Decidimos acabar con ellas”.
  • “Yurovski pegó un tiro a Tatiana en la nuca, salpicando a Olga con una lluvia de sangre y restos de sesos”.
  • “Yermakov, totalmente empapado de sangre, le dio una patada que la tiró al suelo y le disparó en la mandíbula”.
  • “María, herida en una pierna, y Anastasia seguían vivas, y gritaban pidiendo socorro”.
  • ” Yermakov dio media vuelta para apuñalar a María”.
  • “Anastasia era la última de la familia que aún se movía “
  • “Yermakov la arrinconó y trató de propinarle un fuerte bayonetazo”.
  • “La muchacha gritaba y luchaba hasta que el verdugo sacó otra pistola y le disparó en la cabeza”.
  • “Una de las criadas, Ana Demídova, se despertó de repente: ¡Gracias a Dios! ¡Dios me he salvado!”.
  • “Yermakov la apuñaló hasta que su voz se apagó definitivamente”.
  • “El suelo estaba sucio y resbaladizo como una pista de hielo por los charcos de sangre y los restos de sesos”.
  • “Mientras amontonaban los cuerpos en el Fiat, Ortino —el bulldog de Tatiana bajó corriendo las escaleras, para ser atravesado por la bayoneta de un soldado”.

* Tomado de Los Románov. 1613-1918. Simon Sebag Montefiore


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