toggle menu

Opinión


23 Octubre, 2017.

Censo 2017: creciendo por fuera y por dentro

El Perú crece poblacionalmente pero sigue adoleciendo de falta de planificación y de continuidad, de exceso de improvisación; de inconsistencia gubernamental, de corrupción e inseguridad. Faltan líderes con perspectiva histórica y ética social, pero el país ya es más que su clase política y quiere transformarse a sí mismo.

La ciudad de Lima estáa tranquila. Carros circulan, aunque no se aprecian muchas personas caminando. Las que observo pasean con disfrute a sus mascotas. Y mientras el día transcurre con lentitud, hay gente que reflexiona y se pregunta sobre cómo va aumentando la población.

Y es que cada censo indica que hay más gente y por lo tanto más necesidades. Más oferta, más vida, más renovación. Nuevas generaciones y a su vez nuevas preocupaciones.

De un lado, el país crece y cambia (la avenida Arequipa, por ejemplo, ya no es más la avenida espigada y elegante de antaño; la Panamericana se asemeja ahora más a la antigua avenida Venezuela, los cines ya no son los espacios sociales de antes, etc). Y, de otro lado, han surgido nuevas tecnologías y necesidades que antes no existían. La comunicación se amplió: ahora el chat va y viene, todos interactúan, el tráfico es inmenso. Trasladarse por la ciudad puede tardar dos horas.

Todavía hay algunas áreas en las que solo hay más de lo mismo, donde  el tiempo parece haberse detenido. Nada cambia ahí, casi nada crece. Habrá más gente, pero el país sigue siendo desigual aunque, de a pocos, cada día sea un poco más inclusivo.

Más gente implica también más necesidad de política pública en temas de salud, más escuelas y educación; más viviendas; también más jubilaciones por cubrir, más dinámica económica, más empleo, más presupuesto y más planificación y preocupación por alimentar a una población que año a año crece y seguirá creciendo hasta llegar a los 40, 50, 100 millones de peruanos.

Hubo un tiempo en que muchos peruanos nacían prácticamente para irse al extranjero, crecían para huir del desempleo, de la crisis, del terrorismo. Felizmente esas épocas pasaron. Y costó trabajo salir de eso.

El Perú crece poblacionalmente pero sigue adoleciendo de falta de planificación y de continuidad, de inconsistencia gubernamental, de exceso de improvisación; también de la patología de la corrupción, de violencia y de inseguridad.  Lo vemos en el día a día desde hace varias décadas y gobiernos. Pero más allá de eso hay esperanza, emprendimiento, juventud, risa, diversión. Faltan líderes con perspectiva histórica y ética social y, mientras tanto, el país ya es más que su clase política, y quiere transformarse a sí mismo. Hoy en día la gente se pone masivamente la camiseta de Perú.

Este nuevo censo nacional nos encuentra con más optimismo por el futuro y también con la necesidad de que sus gobiernos crezcan en lo cualitativo. Quizás eso sea lo mejor que podamos hacer por el Perú: crecer por dentro y ser mejores para beneficio de la sociedad.

ACTUALIZACIÓN: Cuando escribí este artículo en la mañana ignoraba que los stickers del censo llevaban publicidad privada “a cambio de información estadística sobre la población a los auspiciadores”. Si eso se reconfirma, opino que todo el directorio del INEI tendría que ser inmediatamente destituido. Además de subrayar su torpeza de gestión.
Los contratos deben ser anulados. ¿O es que no va a pasar nada?


Etiquetas: , , , , , , , ,