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Opinión


23 Noviembre, 2017.

Cayó la careta

Ha quedado claro que no existen reservas morales en el país: aquellos que presumían de serlo ahora están hasta el cuello.

Y bueno, finalmente se cayó la careta de los impolutos, los limpios, los transparentes, los inmaculados, de los eternos indignados… es decir, de la reserva moral del país. El secreto a voces ya no lo es más. La exitosa campaña del NO (aquella impulsada por la izquierda y la progresía para impedir la revocatoria de la entonces alcaldesa de Lima Susana Villarán) habría sido financiada —según el aspirante a colaborador eficaz Valdemir Garreta— con tres millones de dólares que pagaron las constructoras OAS y Odebrecht en efectivo para publicidad y asesorías.

Se trata de dinero de empresas brasileñas involucradas en actos de corrupción. Y Garreta afirma haberse reunido personalmente con Villarán hasta en tres oportunidades.

Ha quedado claro, entonces, que no existen reservas morales en el país; aquellos que presumían de serlo ahora están hasta el cuello. Ah, y me olvidaba: si a todo lo anterior le agregamos el depósito en un banco de Andorra de una muy fuerte suma de dinero a Gabriel Prado (ahijado y ex funcionario de confianza en la gestión de la señora Villarán) por parte de Odebrecht, ya tenemos una visión más completa del tema. Como que hay mucho que explicar, ¿no les parece?


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