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Opinión


6 Junio, 2018.

¡Basta ya de experimentos!

Ante la renuncia (eufemismo de despido) de David Tuesta, la dupla Vizcarra-Villanueva debe recuperar a quien logró amansar a una fiera oposición y logró con éxito sacar adelante la ley que reemplazó el decreto de urgencia 003.

Aaron Salomón

| Reportero

El tridente económico resultó un fiasco. Muchos peruanos (y me incluyo en la lista) confiamos a ciegas en que el vasto kilometraje de Pedro Pablo Kuczynski, Fernando Zavala y Alfredo Thorne haría crecer el país como la espuma. El expertise de los hombres de números no permitía pensar algo diferente y, valgan  verdades, hasta la prensa internacional nos envidiaba por tan magnífico cuadro. Finalmente las crudas cifras nos hicieron despertar del fugaz sueño: el PBI no creció más del 2.5% para el cierre del 2017 (por debajo incluso del 3.6% que alcanzó la gestión del cuestionado Ollanta Humala en el 2015). Un fracaso total.

Y como la resiliencia del Perú no tiene comparación alguna, logramos voltear la página dejando atrás a este trío de economistas que pasaron por el Gobierno sin pena ni gloria. Así, ya superada la renuncia del exmandatario PPK por sus vínculos con Odebrecht las fichas estaban puestas en la dupla Vizcarra-Villanueva, que prometió un ambicioso crecimiento económico del 5% para año 2021.

El nuevo equipo trazó el camino con el que lograrían este cometido: aumentar la inversión pública para atraer la inversión privada. A partir de este enunciado todo hacía suponer que pronto sabríamos del inicio de construcción de obras públicas, cuyas operaciones se darían en concesión. Sin embargo, nada de ello ocurrió.

Más bien, David Tuesta –entonces flamante ministro de Economía y Finanzas– optó por aplicar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) a una serie de productos, como el combustible y los autos nuevos (?). Bajo el argumento de evitar las externalidades negativas, Tuesta ponía en marcha lo que a todas luces era una política tributarista. Fue el peor momento elegido por el renunciante extitular del MEF, ya que gravar el combustible en un contexto en que los precios del petróleo en el mercado mundial estaban subiendo provocaría inmediatamente huelgas de transportistas… tal como la que ocurrió en el Cusco.

En una conversación que tuve con el premier Villanueva durante el viaje que hicimos a Olmos (Lambayeque), me comentó que toda medida era revisable, de modo que cuando el presidente Vizcarra anunció el análisis del incremento del ISC a los combustibles (“Si afecta al pueblo, haremos un ajuste”), implícitamente estaba ventilando que daría marcha atrás con esta medida para evitar el fundamentado griterío callejero. Tuesta se quedó sin piso luego de haber defendido a capa y espada la medida en una entrevista con El Comercio.

Otro episodio que dejó en offside al exjefe del MEF fue la corrección que le hizo el primer ministro a su anuncio ante el Congreso en torno a que los trabajadores que perciban poco más de dos mil soles también tendrían que “mojarse” con el Impuesto a la Renta (IR).

Y ahora, en su segundo mensaje a la Nación Vizcarra dejó entrever que la dimisión (eufemismo de despido) de Tuesta se da, en efecto, por estas dos situaciones poco agradables: “El crecimiento del país se logrará en base a inversiones, y a una mejor recaudación. No a costa del incremento de tasas impositivas”.

En las últimas horas se viene barajando el nombre de José Arista, exministro de Agricultura, para suceder a Tuesta. Sin embargo, desde mi humilde opinión no creo que sería la mejor opción, dado que Arista fue quien avaló la millonaria compra de excedente de papa exhibiendo ante los agitadores a un Gobierno enclenque. Lo que se necesita es un técnico-político que no le tiemble la mano para aplicar políticas económicas. Opciones hay pocas, porque ya nadie quiere quemarse en el sector público, por lo que lo mejor que podría hacer el dúo Vizcarra-Villanueva es traer de regreso a Claudia Cooper, quien de manera exitosa logró sacar adelante la ley que reemplazó el decreto de urgencia 003.

Si alguien consiguió amansar a la feroz oposición, fue Cooper cuando mostró un Ejecutivo que no se deja amilanar por las críticas. ¡Ya no hay tiempo para burdos experimentos! ¿O acaso queremos mantenernos en ese andrajoso 2.5%?

Otrosí: La ministra Liliana La Rosa, reitero, debe dar un paso al costado por haber presionado a Lesly Shica a que renuncie por sus correctas críticas a su correlegionaria frenteamplista María Elena Foronda. Toda vez que el mismo MIDIS reconoce oficialmente mediante esta carta que NO HAY REGISTRO de la supuesta “evaluación” mencionada por la viceministra Campos para justificar la separación de Shica. ¡SIMPLEMENTE NO EXISTE!

¡El Midis, me cuentan, se ha convertido en un fortín rojo! Esperamos su renuncia.


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