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Opinión


1 Noviembre, 2014.

Barra brava

El arrebato de los políticos por intervenir la FPF es ilegal.

La pobre performance de la selección peruana de fútbol en las últimas décadas ha hecho creer seguramente a los aficionados jóvenes que “Perú campeón” y “Sueños de opio” son composiciones del mismo autor, y la permanencia de Manuel Burga al frente de la FPF hace pensar que esa triste circunstancia no va a cambiar en el futuro cercano. Ello, sin embargo, no faculta al gobierno o al estado para intervenir esa organización, como ha sugerido en estos días más de un político.

La FPF es una entidad privada. No depende del Instituto Peruano del Deporte (IPD), ni recibe fondos del Estado para financiar sus actividades. Su nombre incluye la palabra “peruana” porque es oriunda de este país; no porque deba obediencia al gobierno del Perú. El afán de intervenirla, por lo tanto, es tan descabellado y reñido con la Constitución como lo sería el de intervenir el Club de Leones o la Asociación de Observadores de Aves Exóticas. Si existiese algún problema legal relacionado con su funcionamiento, el que tiene que intervenir es el Poder Judicial. Pero a ver quién se lo hace entender a los políticos que quieren meterse en donde no les corresponde con ánimo de barra brava.


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