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Opinión


9 Julio, 2018.

Argentina y su bicicleta sin frenos

En función de un dólar flotante y una tasa alta de interés, con esta operación de cambio de dólares y pesos banqueros e inversionistas estaban haciendo de las suyas en la Argentina de Macri.

Dennis Falvy

| Columnista invitado

El año pasado Daniel Pardo, de BBC Mundo Buenos Aires, escribió un post premonitorio. Señalaba que la llamada “bicicleta financiera” era una operación de cambio de dólares y pesos con la que banqueros e inversionistas estaban haciendo de las suyas en la Argentina del presidente Mauricio Macri. Ello en función de un dólar flotante y una tasa alta de interés. Por supuesto, el gobierno negaba la existencia de este mecanismo arguyendo que el sistema cambiario que creó en realidad reducía el atractivo de la especulación con la moneda.

Sin embargo, sus críticos decían que esa bicicleta favorecía a los “lobos de Wall Street” a costa de trabajadores y consumidores de clase media, en medio de la política de ajuste inédita que había impulsado el presidente argentino. Al decir de la BBC, Macri y los suyos no aceptaban esta crítica. Decían que el gobierno admitía que el ajuste era doloroso para algunos pero que era “necesario para revertir los males del populismo” de gestiones anteriores, vale decir: la inflación, el déficit fiscal y la recesión.

El blog DW señala asimismo que la “bicicleta financiera” consistía en endeudarse en una moneda con bajo nivel de interés y comprar bonos en otra con alto nivel de interés. Es decir, si un inversionista toma un crédito de 100 dólares a una tasa de interés del 1% anual, esos dólares los cambia a pesos. Un peso cuesta un dólar. Es decir, por los 100 dólares recibe 100 pesos; con esos 100 pesos compra bonos y un bono en pesos da un interés del 20% anual. Pasado un año, el inversionista recibe 120 pesos por los 100 pesos que invirtió.

La cuestión es: ¿cuánto cuesta un dólar para ese momento? Si un dólar sigue costando un peso, podrá comprar 120 dólares. Como por el crédito que tomó debe pagar 101 dólares (100 dólares de capital + 1 dólar de interés), habrá ganado 19 dólares. Lo contrario le generará una pérdida.

Esta maniobra, conocida en el mundo de las finanzas como carry trade, se suele dar en contextos de apertura económica y tasa de cambio estable o barata, la que por el endeudamiento y blanqueo mantuvo el dólar en Argentina estable. Eso, aunado a una tasa de interés alta y un banco central que fortaleció la emisión de deuda en pesos a través de letras conocidas como Lebacs, que dieron una espléndida tasa de interés del 26% anual a 30 días hicieron famosa a la bicicleta.

El mecanismo entonces era traer dólares, cambiarlos a pesos, invertir en Lebacs, ganar 2,2% en un mes, reconvertirlo en dólares a la misma tasa original y luego sacar el dinero. El  peso entonces se movió por factores externos –como la elección de Donald Trump en EE.UU. y la crisis política en Brasil– y, del mismo modo, Morgan Stanley Capital International no pasó a Argentina a la categoría de “mercado emergente” como se esperaba.

Además, los dólares no fueron a la economía real sino al “pedaleo de la bicicleta”: compraban los Lebacs al 26% y esperaban que el dólar se caiga. Cosa que efectivamente sucedió y, entonces, ¡los frenos de la bici no funcionaron!


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