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Opinión


30 Octubre, 2016.

¿Aló, Confiep?

Los empresarios que juegan limpio deberían hacer su tarea y pronunciarse sobre la ilícita concertación entre cadenas farmacéuticas.

Pedro Tenorio

| Columnista

A estas alturas todos o casi todos conocen los detalles de la escandalosa —e ilícita— concertación entre cinco grandes cadenas de farmacias que operan en el Perú para acordar los precios de varios medicamentos perjudicando así a los consumidores. Entre ellos, cómo no, a miles de peruanos para quienes la salud se ha convertido en un lujo cada vez más difícil costear.

Las multas por más de 9 millones de soles dictadas por Indecopi parecen poco ante la conducta nociva de estas empresas, sus ejecutivos y accionistas.

Todos conocemos estos detalles, digo, pero lo que nadie conoce es cuál es la opinión de la élite de empresarios peruanos que algo tendría que decir al respecto. Es cierto que estos hechos (probados) ocurrieron entre los años 2008 y 2009, pero ello no le resta un ápice a este verdadero atentado contra la libertad económica, un concepto que debería movilizar a la Confiep, el denominado “gremio de gremios” del empresariado peruano. 

¿Pero ha dicho algo ya Confiep? ¿Ha hablado su presidente, tan locuaz cuando se trata de criticar —y eso está bien— algún despropósito político que amenace el libre mercado?

Por lo visto en los medios de comunicación en los últimos días y en la misma página web de la institución, Confiep viene callando en todos los idiomas. Y respecto de su titular, Martín Pérez, la última vez que habló ante la prensa fue semanas atrás y se centró en las propuestas en torno al IGV que viene cocinando el Gobierno.

Sería interesante, digo nomás, ver a la Confiep asumiendo una posición acorde con la que la sociedad, y los consumidores en general, aguardaría de ella. Así, mucho ayudaría que marcaran clarísima distancia de los empresarios, ejecutivos (con nombre y apellido) y demás agentes que avalaron esta concertación de precios.

La Confiep no debería desgañitarse solo cuando surge una “Verónika”, un “Goyo” o un “Cura Arana”, o cuando cree que la política “amenaza” los cimientos del “modelo”. Los empresarios que juegan limpio y saben competir deberían hacer su tarea y hacer sentir su voz. Recuerden que, para muchos, el silencio puede ser cómplice.


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