toggle menu

Opinión


18 Noviembre, 2018.

Alan García se asila

Como aquí no hay nada de justicia, y los jueces y fiscales se comportan como activistas y militantes políticos, lo que ha hecho García es responderles como político. Con la concesión del asilo por el Uruguay el gobierno de Vizcarra, la justicia/Concepción Carhuancho y la fiscalía/Pérez están sentados en el banquillo de los acusados.

Último minuto: hoy domingo se ha confirmado la noticia de que el expresidente Alan García ha solicitado asilo político en la embajada de la República Oriental del Uruguay, en cuya residencia se encuentra. Estoy plenamente de acuerdo con la decisión de Alan García. Mediante engaños –como le sucedió a la líder de la oposición hoy “condenada preventivamente” por 36 meses sin acusación fiscal junto a todos sus asesores políticos, con base a conjeturas, especulaciones e hipótesis sin contraste probatorio–, el fiscal José Domingo Pérez lo hizo venir por segunda vez de España a una citación fiscal que en ambos casos se “suspendió”.

Es decir, se hizo venir a García por gusto para preguntarle lo que correspondía con la pesquisa fiscal (que no se concretó), pero quedó claro que era una trampa para retenerlo en el país, pedir prisión preliminar, luego preventiva y –sin acusación de por medio– solicitar 36 meses de cárcel como a Keiko Fujimori. El guión es el mismo (judicialización de la política y criminalización de los partidos políticos) con el que se encarceló a Keiko Fujimori y a todos sus asesores políticos y cuyo autor es el IDL, enemigo de ambos.

Los periodistas con agenda propia y la argolla caviar se rasgan las vestiduras porque el expresidente afirmó en la víspera que se allanaba a la justicia, luego de enterarse de que se aprobó la solicitud de impedimento de salida del país por 18 meses. Lo que ha hecho García es lo que hubiera hecho cualquier político con seso ante la celada de José domingo Pérez y los caviares del IDL, a saber: engañarlos. Les pagó con la misma moneda para ganar tiempo y ponerse a buen recaudo frente a la celda que ya le tenían preparada (pese a siempre haberse puesto a derecho cuando le fue solicitado por las autoridades correspondientes).

Y todo esto, ya sabemos, basado en puras conjeturas e hipótesis que el juez toma por hechos probados, al amparo del aplauso del cartel mediático y la militancia de las redes sociales. Como aquí no hay nada de justicia (¿cómo puede haberla con la presunción de inocencia hecha añicos y la excepción de la prisión preventiva convertida en regla, aplastando cualquier concepto de los derechos humanos como afirma para estos casos la misma Corte IDH y las Naciones Unidas?) y ya que los jueces y fiscales se comportan como activistas y militantes políticos, lo que ha hecho Alan García es responderles como político.

El asilo es esa respuesta y su concesión ya confirmada por el Uruguay dejará patente que en el Perú no hay un estado de Derecho con un estándar mínimo de razonabilidad ni predictibilidad, en el que los jueces y fiscales hacen de las excepciones reglas, violando los derechos humanos inherentes al debido proceso y, finalmente, la magistratura se ha allanado a la “ley” del linchamiento público en comparsa con los medios de prensa con agenda propia y rabo de paja. Si Keiko Fujimori hubiera seguido los buenos consejos que este día ha puesto en vigor Alan García con toda la razón del mundo, otra sería su situación y sería el eje justicia/Concepción Carhuancho, la fiscalía/Pérez y el gobierno/Vizcarra el que estaría sentado en el banquillo de los acusados.

Bueno, después de la impecable y legítima jugada de Alan García, ya lo están.


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,