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Opinión


15 Noviembre, 2018.

Ahora sí, ¡menos parcialidad en el Tribunal Constitucional!

El TC ha cometido yerros imperdonables: variar el voto de un exmagistrado para que no se archive el Caso Frontón, blindar a un magistrado que mintió descaradamente en su hoja de vida y fungir de Senado de facto.

Aaron Salomón

| Periodista

El presidente del Tribunal Constitucional (TC), Ernesto Blume, envió este miércoles un oficio al titular del Congreso, Daniel Salaverry, con el fin de que inicie el proceso de selección de nuevos magistrados. Vale decir que seis de los siete tribunos actuales –elegidos por un Parlamento de mayoría nacionalista en el 2014– culminarán sus funciones en junio del próximo año.

Ante ello, la mayoría de la representación nacional tiene la oportunidad –y obligación–de descaviarizar al parcializado TC, puesto que la mencionada instancia ha cometido yerros imperdonables: variar el voto de un exmagistrado para que no se archive el Caso Frontón, blindar a un magistrado que mintió descaradamente en su hoja de vida y fungir de Senado de facto para revertir varias normas dadas por el Legislativo.

No obstante, de acuerdo a abogados constitucionalistas consultados por este portal, dicho cometido es harto complicado ya que se requiere que haya consenso entre congresistas. Algo que, a todas luces, es prácticamente imposible de alcanzar en un contexto tan polarizado como este en el que que todos los actores políticos quieren jalar agua para sus molinos.

La pregunta que toca hacerse, entonces, es si este Parlamento en capacidad de elegir a nuevos tribunos. A juicio de Aníbal Quiroga, “en este momento es imposible porque si los congresistas no pueden ponerse de acuerdo con sus colegas, menos lo harán con otras bancadas”. Por tal motivo, el jurista sostuvo que los miembros del TC –una entidad que, según advirtió, “quiere seguir siendo controlada por los caviares”– deberían ser designados por la próxima Junta Nacional de Justicia (que deberá instalarse una vez que se apruebe en el referendo).

Por su parte Domingo García Belaunde consideró que el actual TC, salvo un par de tribunos es de un “pobrísimo nivel”, por lo que exigió al Congreso que establezca, a través de un reglamento, parámetros (como que solo abogados mayores de 50 años puedan postular) para por fin tener magistrados de mayor calidad.

Pese a lo complicado de la situación, lo lógico sería que el siguiente Tribunal Constitucional esté compuesto por miembros más coherentes y no por una mayoría de la misma argolla de siempre que predica “para mis amigos todo, para mis enemigos la ley”.

Sin embargo, como los postulantes necesitan el voto favorable de dos tercios del número legal de congresistas (87) para pasar a integrar el TC, se tendrá indefectiblemente que admitir uno que otro caviar propuesto por sus amiguitos legisladores. Aun así, lo importante es que los miembros parcializados no sean mayoría en la instancia judicial más poderosa del país o la ley seguirá siendo letra muerta.


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