toggle menu

Opinión


21 Junio, 2016.

¿Acaso era el war room de Nadine?

Los militares no estaban en condiciones de refutar su presencia (y probablemente Humala tampoco).

Armando Canchanya

| Columnista

¿Imagina Ud. al presidente Santos escuchando el fallo de La Haya en el proceso con Nicaragua junto con los altos mandos militares de Colombia y con su esposa al lado? ¿Cree posible la fotografía de Clementine Churchill discutiendo en los cuartos de guerra la estrategia de su esposo con Chamberlain, Attlee y demás? ¿Se le ocurrió al presidente Piñera llevar a su esposa Cecilia para que los militares chilenos le expliquen cómo iba a quedar el mapa con el Perú?

En el caso peruano, estos supuestos descabellados fueron realidad. La desopilante respuesta de Ollanta Humala para justificar que su esposa estuviera presente en uno de los momentos más delicados de nuestra reciente historia republicana solo puede ser comparable a la de una monarquía africana o de la Venezuela chavista.

Los militares no estaban en condiciones de refutar la orden  (y probablemente Humala tampoco).

Queda claro el poco apego a la dignidad de nuestras Fuerzas Armadas y la manera en la que se manejaron los asuntos tan delicados para la integridad nacional. Defensores de la pareja presidencial sostienen que la presencia de Nadine Heredia es anecdótica —ni tanto si recordamos los últimos cuatro años en que ha venido colocándose en la tribuna oficial del desfile militar de Fiestas Patrias—  y que las fotos buscan mellar su imagen cuando en el fondo los agraviados son todos los peruanos. 

Probablemente lo que sigamos viendo en las semanas venideras irá mostrando la precaria institucionalidad con la que se manejaron los asuntos públicos, algo que debe llevar a una seria reflexión para evitar que se repita.


Etiquetas: , , , , , , ,