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Opinión


9 Agosto, 2018.

Aborto en Argentina: la decisión final

El Senado argentino decidió no aprobar la Ley de “interrupción del embarazo”. ¿Y qué evidencia hay en países que la aprobaron recientemente? Un ejemplo: Uruguay registró 7171 abortos un año después de su aprobación. En 2017 (4 años después) esta cifra subió a 9830 (37% más): el 98.97% por propia voluntad y solo el 0.01% por causa de violación.

Luis Eduardo Falen

| Columnista invitado

Tras más de doce horas de intenso debate, el Senado argentino decidió no aprobar la ley de “interrupción del embarazo”. Así, se pone fin a un proyecto que subordinaba el valor de la vida, y que fue promovido fuertemente por los medios y distintas fuerzas progresistas. Incluso plataformas internacionales como el New York Times participaron en el debate. De hecho, su edición internacional publicó una provocativa contratapa de Amnistía Internacional con un fondo verde (color representativo de los proaborto) y una percha (elemento que aún hoy se usa en lugares de aborto clandestino), acompañado de un mensaje dirigido a los senadores argentinos que decía: “El mundo los está mirando”.

El debate fue voraz durante las últimas semanas aunque con los argumento de siempre por parte de los proabortistas. Desde el nombre del proyecto, que recibía el eufemístico nombre de “interrupción del embarazo” en lugar de “terminación de la vida”, hasta números inflados de casos de muertes por abortos clandestinos, pasando por el presentar a la opinión pública casos extremos como la violación o enfermedades terminales del niño por nacer. No obstante, como en todos los debates de este tipo, no se toma en cuenta que la moralidad de asesinar a un niño no cambia mientras este no amenace realmente la vida de la madre.

Lo que sí llama la atención son los interesantes datos que se han usado durante el debate, tomando como evidencia la experiencia de países que ya han aprobado leyes similares. Uruguay aprobó el aborto en 2012. Según su Ministerio de Salud, en 2013 –al año siguiente de su aprobación– registraron 7171 abortos. En 2017, esta cifra se incrementó a 9830 (¡un incremento de 37% en solo 4 años). Sin embargo, más interesantes aún resultan los números según las causas. En 2016, el 98.97% de los abortos fue por propia voluntad; el 0.05% fue por algún riesgo sobre la vida de la madre; el 0.04%, por anomalías fetales; y únicamente el 0.01% tuvo como causa la violación.

Tal realidad se repite también en otros países que no son de la región. En España se legalizó en 1986. En 1987 se practicaron 16 206 abortos. En 2011, esta cifra llegó a 110 359 abortos, un incremento de 740% desde su despenalización. En Estados Unidos, se pasó de 57 160 abortos en 1967 –año en que se legalizó– hasta 1 504 790 abortos en 1996. Hoy el número continúa siendo mayor al millón de muertes.

Seguramente este debate no será el último: ni en Argentina ni en la región. La tendencia hacia la despenalización del aborto es cada vez mayor, así como mayores los intereses detrás. De hecho, Planned Parenthood –la multinacional del aborto más grande del mundo y presente en el Perú a través de Inppares, Promsex y la organización abortista Católicas por el Derecho a Decidir– invirtió en los últimos diez años más de US$5 millones de dólares para promover la despenalización del aborto en Argentina.

El camino hacia adelante es cada vez más difícil. Al menos, por el momento, se reivindicó en Argentina el derecho humano número uno: el derecho a la vida.


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